El aceite de argán es perfecto para el rostro y cuerpo ya que favorece la restauración del manto hidrolipídico. Un truco es echar unas gotitas en tu cosmético habitual: crema hidratante de rostro o de cuerpo. Así se consigue un efecto hidratante mucho más intenso. Es apto para todo tipo de pieles. También es ideal para el pelo porque le da brillo y suavidad. De hecho, previene las puntas abiertas y la caspa. Se puede utilizar junto con el acondicionador o incluso como mascarilla de medias a puntas durante 30 minutos. Tiene efecto calmante sobre la piel con quemaduras solares. Previene y disminuye las estrías y cicatrices porque regenera la piel. Es útil para la piel reseca y agrietada, como pueden ser las zonas de codos o talones. Además, fortalece las uñas frágiles.
El aceite de argán se obtiene mediante el prensado de las almendras del fruto de argán. El árbol de argán es un árbol de la familia Sapotaceae, principalmente cultivado en Marruecos. Es un árbol muy resistente gracias a sus raíces que extraen agua a más de 30 metros de profundidad.